Vive si...

Riaño Vive dentro de los que hemos vivido en él,
Anciles, Burón, Éscaro, Huelde, La Puerta, Pedrosa, Riaño, Salio...
nada nos ha llenado tanto como su todo,
debemos recuperarlo aunque solo sea un poco,
y no habrá futuro para nosotros y nuestros hijos más gratificante,
que volver a vivir en él, sin que sea un sueño.
Riaño, hace 23 años "muerto", Riaño asesinado,
y los hombres lo mataron, con sus envidias y engaños, y ahora,
después de estos años, hay quién lo quiere olvidar pero,
por mucho que se quiera, si has vivido ahí, en un lugar así,
Riaño no se olvida jamás, y más,
si ahora lo ves, hundido en la miseria, de querer ser,
lo que fue siempre, ignorando lo que fue.
.......................................que las aguas vuelvan a su cauce.

martes, 10 de julio de 2007

Riaño vive...en la carretera


Esto es el centro del pueblo. El lugar donde toda la montaña hacia sus compras e iba de alterne.El lugar que todos conocíamos bien. En primer plano, a la derecha el "Cafe Moderno"(el bar elegante).En frente, "El Nevada"(el de los jóvenes). La casa de " las de Castro" con su tienda de telas y al fondo, la casa de "Polvorilla" con su tienda especializada en aparejos de pesca.

CARTA DE DANI
Mi nombre es Dani Tamayo. Por el trabajo de mi padre (funcionario de Correos) en mi infancia, tuvimos que cambiar periódicamente de residencia.
En 1985 llegamos al antiguo Riaño y ya mientras estábamos llegando en autobús nos fuimos enamorando de aquél lugar, mis padres y mi hermano David, 4 años mayor edad que yo. Yo tenía 6 años y pasé allí los dos mejores años de mi vida. Mi padre se convenció de que no pediría más traslados y nos quedaríamos ya allí, pero de repente todo se precipito como ya bien sabrás. Tengo demasiados recuerdos de mil lugares hermosos y diferentes entre ellos y a todo lo que después he podido ver a lo largo de mi vida, y me cuesta un trabajo enorme aceptar que nunca podré volver al lugar de tantas y tantas emociones. Soñé muchas veces, aún me pasa de vez en cuando, que volvía allí.
Con el tiempo fui entendiendo mejor lo que había pasado allí, entendí entonces por qué la familia del panadero lloraba angustiada abrazando los escombros de su local. Entendí por qué estaba allí sólo aquel anciano en aquella casa ya abandonada de más personas y muebles de mi amiga. Cuando fui a despedirme de ella aquel fatídico último día ya no estaba. Sólo encontré aquel anciano, el cual al preguntarle por ella me dijo que ya se había ido. Con el tiempo mi madre me contó que mi amiga se volvió loca y su hermana estuvo a punto de morir de neumonía porque se tuvieron que ir a vivir a unas cuevas.
Riaño siempre ha seguido vivo en mi interior pero lo he tenido un poco aparcado, como un rasgo de mi identidad que está a la vista pero que ni lo resalto ni me preocupo demasiado por él. Recordé que en el reportaje que Informe semanal emitió sobre el fin de Riaño salíamos mis compañeros de clase y yo corriendo por el patio en hora de gimnasia, lo he encontrado por internet "Riaño vivo 1987". Fue como enfrentarme de cara a algo que tenía ahí enterrado y que me hizo mucho daño. Tuve que verlo dos veces seguidas, a la segunda no pude evitar llorar para dar paso a una necesidad por encima de cualquier razón de saber qué pasó con aquella gente que me hizo tan feliz en aquella época, cómo lo llevan, de qué forma, para mí ahora que lo he sacado fuera está siendo más duro de lo que pensaba. Desde entonces siempre he vivido en ciudades, incluso grandes como Zaragoza y la actual, Valencia, y esto, después de haber vivido aquello, no es lo mío. Me gusta mezclarme con la naturaleza no verme rodeado de cemento, cosas grises y muertas, gente superficial consumista y vacía que no tienen ninguna idea de valorar lo realmente importante en la vida.

Fragmento de carta dirigida a Karlos Gómez (www.altoesla.com)

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