Vive si...

Riaño Vive dentro de los que hemos vivido en él,
Anciles, Burón, Éscaro, Huelde, La Puerta, Pedrosa, Riaño, Salio...
nada nos ha llenado tanto como su todo,
debemos recuperarlo aunque solo sea un poco,
y no habrá futuro para nosotros y nuestros hijos más gratificante,
que volver a vivir en él, sin que sea un sueño.
Riaño, hace 23 años "muerto", Riaño asesinado,
y los hombres lo mataron, con sus envidias y engaños, y ahora,
después de estos años, hay quién lo quiere olvidar pero,
por mucho que se quiera, si has vivido ahí, en un lugar así,
Riaño no se olvida jamás, y más,
si ahora lo ves, hundido en la miseria, de querer ser,
lo que fue siempre, ignorando lo que fue.
.......................................que las aguas vuelvan a su cauce.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Riaño Vive...en la Tia Manuela


La Tía Manuela con "la pareja". Un trabajo de hombres, que ella realizó desde joven.
De Memoria de Riaño
Tan Vieja como la Tierra
La estampa parece tan vieja como la tierra de la que procede. Ni se puede ver ya la imagen de la fotografía (Manuela con la pareja de las vacas) ni se podrá ver jamás el lugar que la acoge, el viejo Riaño.
Ayer era la feria de Riaño, la del nuevo Riaño, pues tampoco existe ya la vieja feria, como no existe Manuela ni la pareja ni el viejo Riaño.Y sólo es una foto de 1949.

La nueva feria tiene una calle llena de puestos en los que, con algo de suerte, hay unas madreñas en medio de pañuelos palestinos, pulseras de baratija, orujo de hierbas, dulces de panadería, muñecas de madera, artesanía del barro, flores secas... y unas pocas vacas o caballos en el recinto ferial. 

A la vieja feria llegaban vacas como las de Manuela y yeguas por los montes y cabras para la matanza y tratantes con guardapolvos y la furgoneta de las madreñas y las zapatillas de felpa, y vendedores de rastros y guadañas y madreñeros con madreñas, y cebollas para la matanza, y pimentón de la Vera extremeña, y tripas para la longaniza...

A la vieja feria llegaban gentes como Manuela. Mujeres que ordeñaban las vacas, araban las tierras, criaban a los hijos, rezaban a los muertos, lavaban en el río, revolvían la sangre...
Nadie ha dicho que nada sea mejor o peor. Sólo que hay cosas que no existen.
** Fulgencio Fernández

Publicación en prensa  Una provincia en blanco y negro(08/11/2010)-
La Señora que veis sentada de pelo cano es La Tía Manuela. Madre de Pepe Valbuena que está ahí también al lado del arado como "entornao" hacia su derecha. Compartían portalada con la Tía Demetria (de pie en la foto) pues tenía la cuadra junto la suya. La Tía Manuela parece ser una paisanina menuda pero con mucha fibra. Da esa impresión por estar sendada pues fue en su juventud una buena moza y una mujer enérgica, como bien sabemos por algunos de sus descendientes como son los hijos y nietos de Pascual Valbuena, hermano de Pepe.
Estas fuertes y humildes mujeres, la abuelas del humo como nos gusta llamarlas, llevaban siempre puestos sus rucios y oscuros "manteos" dedicadas cada día al duro trabajo de la tierra, la casa, los hijos, el ganado.... La Tía Manuela también uncia las vacas y llevaba el carro, cosa que no era muy usual entre las mujeres de entonces.
Cuantas veces arriba y abajo las hemos visto de niños por las calles de barrio, caldero en mano... 
Ahora que somos mayores y contemplamos desde la terraza del nuevo Riaño su valle anegado; nos damos cuenta con profunda tristeza, que por culpa de nuestra avaricia, ya nunca se lo podremos agradecer lo suficiente.
Esta fantástica fotografía del fotógrafo riañés Heraclio, queremos que sea un pequeño gran homenaje a ellas. 
Muchos besos Señoras. Infinitas Gracias.
--
Con todo el respeto solo queremos añadir,...Una imagen de lo que ya no existe como dice el periodista pero, que está llena de vida por todo lo que transmite.
Al señor Fulgencio Fdez. como en otras ocasiones, solo podemos darle las gracias.

De Memoria de Riaño
Sobre la variedad de las crueldades
Era otro mundo. Cuando cazaban un lobo lo paseaban por todos los pueblos de la comarca pidiendo un aguinaldo para celebrarlo a la grande. Si cazaban un oso la fiesta era aún mucho mayor, lo ponían encima del Seat 600, posaban todos para la fotografía, los grandes y los pequeños.
Eran otros tiempos, no cabe duda, pero siempre que miras para atrás te puedes convertir en estatua de sal, nada es tan simple, no basta el comentario políticamente correcto sobre la crueldad del ancestral mundo rural.
Nadie habla de la crueldad con sus gentes. Nadie recuerda que aquella gente iba a comer las ovejas que mató el lobo. Nadie habla de que para que se pudiera proteger al lobo y al oso decidieron desproteger al paisano. No le pagaron la leche ni la carne, si rieron de su boina, ironizaron con sus madreñas.
Otro día tiraron sus casas. El pueblo de la foto, Riaño, no existe, hay cerca otras casas con el mismo nombre, pero aquel pueblo no existe, nadie lo protegió y a muchos no les pareció crueldad lo que le hicieron a aquellos lugareños. No existe Riaño, no dejaron ni una pared, tiraron piedra a piedra con sus enormes máquinas, no querían que vieran sus casas cuando bajara el agua.
Y, curiosamente, hoy, allí, miran al fondo, reconocen su tierra y su patria y empiezan a hablar de recuperarla.
** Fulgencio Fernández

Publicación en prensa: Una provincia en blanco y negro (09/01/2011)

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