Vive si...

Riaño Vive dentro de los que hemos vivido en él,
Anciles, Burón, Éscaro, Huelde, La Puerta, Pedrosa, Riaño, Salio...
nada nos ha llenado tanto como su todo,
debemos recuperarlo aunque solo sea un poco,
y no habrá futuro para nosotros y nuestros hijos más gratificante,
que volver a vivir en él, sin que sea un sueño.
Riaño, hace 23 años "muerto", Riaño asesinado,
y los hombres lo mataron, con sus envidias y engaños, y ahora,
después de estos años, hay quién lo quiere olvidar pero,
por mucho que se quiera, si has vivido ahí, en un lugar así,
Riaño no se olvida jamás, y más,
si ahora lo ves, hundido en la miseria, de querer ser,
lo que fue siempre, ignorando lo que fue.
.......................................que las aguas vuelvan a su cauce.

miércoles, 30 de abril de 2008

...en los esguilos

Portada del disco que hemos titulado: Los Cridens de Riaño
Yo era un niño cuando un grupo de mozos del pueblo aporreaban latas de conservas vacías tocando la batería o el órgano con una “salguera palera”. Lo hacían metidos en un “estaribel” a modo de gran escenario que ellos mismos habían construido en mitad de la calle en el “barrio de la peta”. Era como un guateque de barrio en el que al son de sus canciones bailaban con las chicas que por allí se acercaban. Aquello para mi y todos los chavales del barrio era toda una revolución y en esos momentos, cada vez que nos acercábamos a espiarles, casi siempre teníamos que salir corriendo.
Eran veranos jubilosos., de tardes cálidas e interminables. Los sapos cantaban a la noche mientras nosotros jugábamos a luchar sobre la “poja” de un carro (restos de hierba) bajo la luz blanca de los focos sobre los que revoloteaban una nube de polillas. O a “tres marinos en el mar” en que casi siempre acabábamos escondidos en “el portalón del Tio Pisonero”.
Vuelvo a decir una vez más que nunca he sido más feliz que entonces. Cuando viví mi infancia en esas calles y rincones de mi pueblo, mi viejo barrio. Quizá es lógico pensar que lo tengo idealizado y puede que si, pero también es cierto que para ello no hay que realizar un gran esfuerzo pues lo único que tengo que hacer es recordar lo que he vivido y compartido. Tan real como la vida misma. Tantas y tantas vivencias, sensaciones, que sin duda y por suerte para mi y todos los que lo compartieron conmigo, han forjado nuestro corazón riañés.


Esos cuatro mozos que veis ahí, eran los que unos años más tarde, con sus tres guitarras y una batería (esta de verdad) y ataviados con sus pantalones de campana y sus melenas, amenizarían durante varios años las verbenas de los pueblos de la comarca tocando entre otras mas clásicas, canciones modernas entonces de su grupo rock preferido los Credence Clearwater Revival, y haciéndose llamar Los Esguilos. Pepe, Alberto, Nando, y Pedro Luis posan junto al carro uncido de patatas para la foto de lo  que podría ser una interesante y auténtica portada de un disco.
Nuestro pequeño homenaje a nuestro siempre entrañable amigo Pepe, un esguilo.

**el pequeño de Agapito. 
Fotos: Primo Fernández. (Riaño 1974) y Pedro Luis González (un Esguilo) 

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