Vive si...

Riaño Vive dentro de los que hemos vivido en él,
Anciles, Burón, Éscaro, Huelde, La Puerta, Pedrosa, Riaño, Salio...
nada nos ha llenado tanto como su todo,
debemos recuperarlo aunque solo sea un poco,
y no habrá futuro para nosotros y nuestros hijos más gratificante,
que volver a vivir en él, sin que sea un sueño.
Riaño, hace 23 años "muerto", Riaño asesinado,
y los hombres lo mataron, con sus envidias y engaños, y ahora,
después de estos años, hay quién lo quiere olvidar pero,
por mucho que se quiera, si has vivido ahí, en un lugar así,
Riaño no se olvida jamás, y más,
si ahora lo ves, hundido en la miseria, de querer ser,
lo que fue siempre, ignorando lo que fue.
.......................................que las aguas vuelvan a su cauce.

lunes, 23 de abril de 2012

...en la deuda

El Parador de Riaño. Una parte de la deuda, esta, en dos ocasiones prometida y contraída oficialmente por el estado español.
El siguiente texto, escrito por Vicente Pueyo en el libro titulado “RIAÑO” y editado en 1991 por la Gerencia urbanística del nuevo Riaño, resulta hoy cuando se han cumplido más de 25 años del desastre, mas que interesante y esclarecedor. 
Con el permiso de Vicente, al que también recordamos aquí, , nos atrevemos sugerir que el nuevo título para estas grandes verdades sea hoy una deuda importante, y por importante, irrenunciableya que el tiempo ha manifestado por si solo, lo que entonces era inconfesable. 
Una deuda contraída desde entonces y agravada con el paso de estos 25 años de embalsado y decapitación física y humana de la Montaña de Riaño,  que consecuencia tras consecuencia, continua; dejándonos en la actual situación de desánimo y abandono en la que nos encontramos. Hoy, de nuevo, exigimos nos sea devuelta, esta deuda ya histórica, por mera justicia. Y no estamos hablando de indemnizaciones que tantas suspicacias levantan y levantaron injustificadamente sobre la moral de quienes las recibieron (expropiaciones).  Hoy estamos hablando de lo que creemos, es el camino: Que nos sea devuelto nuestro verdadero y más básico medio de vida, nuestra Tierra, nuestro Valle... Así de difícil, así de fácil.
Para empezar...: Riaño, Cota 1080

Un vacío importante
El 18 de diciembre de 1986, en su discurso de ingreso en la real Acacemia de Legislación y Jurisprudencia de Valladolid el prestigioso jurista Camilo de la Red hacia unas sugerentes consideraciones sobre la Ley de Expropiación Forzosa y las aplicaba expresamente al caso de Riaño.
A su jucio, dicha ley arrastra un vacio importante al no contemplar un tratamiento especifico (a salvo de la compensación económica) que remedie realmente la situación que se crea a quienes, por motivos de utilidad pública, se ven obligados a separarse del entorno geográfico en el que viven.La actual Ley de Expropiación Forzosa –dice el jurista– no contempla en toda su magnitud el grave problema que se presenta a quienes, para beneficiar a otros, tienen la imperiosa necesidad de abandonar el medio en el que viven. El planteamiento que se hace en el artículo 89 (que regula las indemnizaciones) es fragmentario e incompleto, precisamente porque el remedio no debe arbitrarse en contemplación de la privación singular de la propiedad sino a un valor mas importante de mucha mayor amplitud, la pérdida del medio en que se vive. Resuelto este problema que a todos los desplazados afecta, deberá considerarse como derivación la expropiación de bienes y derechos que corresponde a quienes lo tengan.”
"La aportación de los beneficios de la obra pública –agrega en otro momento-, que adquieren un mejor nivel de vida, debe compensar todos los valores que pierden los desplazados” Y propone este ejemplo a modo de reflexión: “Un comerciante o un profesional de la localidad a desalojar, recibe su viático para el viaje propio y de su familia y transporte de su ajuar, pero no viajará con el su clientela, su crédito, su prestigio. Aun indemnizado el valor de su negocio, no queda nunca asegurado su éxito en el nuevo lugar que elija para su vivienda y en el que reanude su actividad. ¿Llegará algún día a alcanzar el nivel que disfrutaba? ¿por qué el empeño de la ley en decir que es una interrupción u no una cesación definitiva?
Se pregunta Camilo de la Red como se compensa la tranquilidad, el sosiego y el bagaje de sensaciones que perderá una anciana que ha vivido toda su vida junto al silencio de la naturaleza al trasladarla a una planta tercera de la gran ciudad. “Para ella el traslado es una auténtica tragedia que tiene como única compensación el hipotético valor de sus vienes y un 5 por cien como donativo(el denominado “premio de afección” que el jurista considera “pacato”) Esboza Camilo de la Red , para paliar este vacío, lo que llama un “premio al sacrificio” que, entiende, debiera estar integrado por diversos componentes, unos de tipo sociológico, y otros económicos, mas fácilmente aplicables. Entre los primeros, señala la previsión social, la reinserción o aseguramiento de su futuro y la recuperación del ritmo de trabajo.
Las consideraciones del abogado vallisoletano ilustran sobre la repercusión y significación que el “caso Riaño” alcanzó en muy diferentes ámbitos y no solo en los círculos conservacionistas y ecologistas donde se elevó a categoría de símbolo. Reducir lo sucedido en Riaño a un mero juego de intereses políticos y económicos, algunos de ellos encubiertos o hasta inconfesables, puede resultar “ tranquilizador” para la mente, pero es también una visión parcial, y hasta simplista, se un problema de múltiples aristas.

**Vicente Pueyo

Entrada publicada en el periódico digital Ileón.com

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