Vive si...

Riaño Vive dentro de los que hemos vivido en él,
Anciles, Burón, Éscaro, Huelde, La Puerta, Pedrosa, Riaño, Salio...
nada nos ha llenado tanto como su todo,
debemos recuperarlo aunque solo sea un poco,
y no habrá futuro para nosotros y nuestros hijos más gratificante,
que volver a vivir en él, sin que sea un sueño.
Riaño, hace 23 años "muerto", Riaño asesinado,
y los hombres lo mataron, con sus envidias y engaños, y ahora,
después de estos años, hay quién lo quiere olvidar pero,
por mucho que se quiera, si has vivido ahí, en un lugar así,
Riaño no se olvida jamás, y más,
si ahora lo ves, hundido en la miseria, de querer ser,
lo que fue siempre, ignorando lo que fue.
.......................................que las aguas vuelvan a su cauce.

martes, 18 de febrero de 2014

...con el horizonte al revés

Este es el horizonte en la Montaña de Riaño; que se mira cabeza abajo desde hace ya tres décadas.
Montaña de Riaño, con el horizonte al revés
Una vez más, gracias a la facultad que nos da la edad, con su memoria, queremos expresar nuestras opiniones e inquietudes sobre la tierra que nos vio nacer, intentando siempre hacerlo desde la perspectiva de la historia vivida y no de la que nos cuentan.
Que el término de Montaña de Riaño (MR) es nuestra mejor marca, es un hecho que nuestra reciente historia lo demuestra. Que la Montaña de Riaño ya no es lo que era, eso, también es un hecho, pero no motivo para destruirlo; y por eso, exponemos algunas razones.
Desde que los caminos de carros y carretas comenzaron a ser  carreteras para vehículos de tracción mecánica, la MR comenzó a hacerse oír entre la gentes de cada vez más lejos, por ser el nuevo centro estratégico natural que unía todos los valles, y sus caminos, en uno solo. Se Convirtió así, en el centro referencia y de servicios para toda la comarca de montaña nororiental leonesa. Fueron años de progreso, acompañado este, de verdadera prosperidad en toda una zona de Montaña de duros inviernos, acostumbrada ancestralmente a vivir en una economía de supervivencia. Tiempos que fueron cambiando poco a poco la fisonomía de los pueblos viviendo su propia transformación sin más dictado que la adaptación a las nuevas oportunidades; mirando desde la puerta a la calle, las gentes emprendedoras de Riaño especialmente, vieron surgir delante de casa la posibilidad de dar lo que tenían a cambio de hacer un buen negocio, con todo un mundo que llegaba y descubría las maravillas de nuestra Montaña, nuestra dura y bella tierra.  Este proceso avanzaría desde mediados del XIX durante más de un siglo, y hubiera continuado de no ser por la Apocalipsis que se avecinaba: La cruel e injusta sentencia a desaparecer, bajo las aguas de un pantano. Tenemos como mejor ejemplo de esta próspera época de la Historia, la arquitectura de las nuevas edificaciones, el Partido Judicial y  el Parador Nacional , símbolo este también, de su caída en picado.
A modo de curiosidad comentamos, que las antiguas y gloriosas comarcas históricas de la Montaña,  Valdeburón y Tierrra de la Reina, quedaron incluidas en el término de la Montaña con el apellido de Riaño, que se usaba cada vez más entre las conversaciones de las gentes  que por ella transitaban para hacer referencia a la zona. Esto es algo que todavía hoy sigue sin agradar demasiado a algunos de los descendientes de hidalgos de Valdeburón y de los vasallos y señores de Tierra la Reina.
Durante ese tiempo, la localidad de Riaño fue asumiendo paulatinamente el papel de centro neurálgico y la montaña  se encontró en ese camino con los años de mayor prosperidad y crecimiento demográfico de toda su historia. Nadie cuestionaba entonces como es lógico, la identidad de este término para diferenciarse del resto, pues era sinónimo de riqueza y belleza natural sobre todo para los que venían de fuera. El hecho de que ahora en la segunda decena del siglo XXI, en tiempos de vacas flacas por los excesos cometidos, esto se cuestione, deja en mal lugar a aquellos que lo hacen por el mero hecho de hacerse y por muy lógico que parezca. Nuestro pasado reciente delata nuestro egoísmo y falta de unión. Un egoísmo peligroso con un resultado que a la vista está, pues con el, hemos tirado piedras muy grandes sobre nuestro propio tejado común, "La Montaña de Riaño"...que al fin y al cabo, no es más que un nombre, una marca.
En esta situación de declive que arrastramos desde hace ya décadas, le han salido parentelas al término como es el que parece políticamente correcto, de Montaña Oriental Leonesa. Que no nos parece mal si se trata de identificar geográficamente a una zona, pero nada más. Por otro lado, cuando hablamos de Picos de Europa, en gran medida y exceptuando a Valdeón y Sajambre, solo podemos decir que Picos, lo que es Picos, no somos; pero no hay que andar muy lejos a pie para darse cuenta que somos uno de sus mejores miradores… eso ya es algo.
También existe otra denominación que no por novedosa deja de ser la de mayor fundamento histórico: Montaña de Vadinia. Una bonita palabra y un término que recuerda los primeros pobladores de estas tierras que dejaron su testimonio por escrito, labrado sobre algunas de sus lápidas de piedra en tiempos de Roma. Según nos muestra nuestro querido historiador sajambriego, Eutimio Martino, en su obra Roma contra Cantabros y Astures, los vadinienses fueron una de las tribus que se enfrentaron con ferocidad  a la todopoderosa Roma en las históricas “Guerras Cántabras”.
Montaña de Riaño ha sido un distintivo de calidad durante mucho tiempo, no pudiendo llegar a donde le correspondía por tenerle reservado el destino y la avaricia de algunos, la sentencia que todos conocemos. Aun así, sigue manteniendo algunas de sus señas de identidad, potencial para nuevos proyectos comerciales gracias a su mejor tesoro, su Naturaleza. Clásicos como su repostería, su excelente carne de vacuno o los ancestrales productos elaborados derivados de la matanza del gocho (cerdo), pueden seguir poniendo con letras grandes en sus etiquetas, Montaña de Riaño. Una herencia que aun estando lejos de olvidarse, no consigue tener el  protagonismo que se supone podría alcanzar, como sucede en otras zonas que consiguen tener denominaciones de origen de prestigio y fama. La impresión es que vivimos en un escenario cada vez más decadente en el que cada uno tira por su lado por doquier. Lo vemos en las últimas apariciones de la palabra Riaño en los medios de comunicación donde Sajambre y Valdeón, comarcas hermanas desde siempre, no quieren ahora compartir el escaño de  Picos de Europa, con el resto de la MR. Sus razones tendrán sin duda, pero, visto desde otra perspectiva a una mayor distancia, solo se percibe una zona en disputa y dividida por intentar alcanzar cada uno por su lado, el mejor trozo del "pastel". No el propio sino, el de “la sumencion” sin objeciones que nos traen los grandes señores de los impolutos "Audis" negros. Algo que  parece dejar de lado cualquier consideración por parte de quien la recibe, y ha hecho olvidar a través de los años cada vez más, nuestra  propia identidad, anulando cualquier resquicio de reivindicación en ese sentido, más si es algo romántico o histórico. Este dinero venido del cielo y no trabajado desde la raíz, provoca, mal gestionado, como así parece ser, la fragmentación y la división de las gentes de la Montaña, y lo que es peor, viendo los resultados, parece caer siempre en saco roto.
Profundizando un poco en este asunto, uno tiene la sensación de estar ante una organización algo parecido a una “cosa nostra”. Expresión que identifica muy bien a todo lo que se cuece en el camino recorrido por el maná  entre el cielo y la tierra. Un mana, dicho sea de paso, venido de los impuestos y que viene envuelto en un aura de silencio por parte de sus benefactores. Ayuntamientos a la cabeza, empresas y la ganadería principalmente; parecen vivir por y para este sistema, y como ellos mismos dicen, no hay otro. “Es lo que hay” que es lo que parece se dice hoy para justificar lo injustificable.
Tanto “oro venido de Roma” para que todos al unísono en una montaña decapitada, sigan rezando con sus serviles dirigentes locales a la cabeza eso si,  el “padre nuestro” de San Glorio; lo que significa, ineludiblemente, ...que "todos queremos más". Y dejando ver una vez más, que la sinrazón de la situación les ha dejado sin ideas ni resuello para cambiar la perspectiva hacia el horizonte, al cual, miran al revés. ¿Y el rumbo? … una deriva marcada desde Valladolid por sus petulantes burócratas de turno… ancha es Castilla.
Hemos caído pues, con el tiempo y sin madre(el valle); en una dinámica de no respeto hacia los demás que somos todos. Un egoísmo estúpido y mezquino nos está hundiendo cada vez más en el fango y nos hace cómplices de nuestros propios verdugos, demostrando no haber aprendido nada de las duras lecciones pasadas. Solo parece que queda ya en la MR un solo espíritu, el de la supervivencia. Muy bajo hemos caído por olvidarnos.
Un hecho, una pregunta y una respuesta,  para muestra:
¿Cuántas de las personas que se benefician directamente de los ancestrales terrenos de nuestra Montaña, administrados por las Juntas Vecinales (antiguos Concejos); estaban defendiéndolos para que no desaparecieran en las protestas organizadas en León a tal efecto? La respuesta es: ninguno.

Esto es lo que hay. Viva la montaña, viva, viva el pueblo montañés...… y calderos para todos.

Desde la web "www.altoesla.com" leemos lo siguiente... 
Es necesario fortalecer la unión de la Montaña de Riaño y no seguir dispersando su gestión y administración. Las presiones de Comarcas vecinas y son muchas y la disgregación de Riaño, evidente. Ante estos hechos deberemos de responder con la unidad de todos y así evitar lo que significaría la definitiva extinción de La Montaña de Riaño. Lo que es realmente trascendente es que nuestros recursos y patrimonio se empleen en generar desarrollo en la Comarca y evitar así su expolio para beneficio de otras Comarcas. 
Los Políticos y empresarios de esta Montaña deben de darse cuenta de lo mucho que nos estamos jugando: el ser o no ser en el inmediato futuro.

RIAÑO VIVE
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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